¿Qué es Gigahercio o GHz y para que sirve?

Si eres una persona que se está iniciando en el mundo de la informática o que está valorando un procesador para comprar para un ordenador o para cualquier otro dispositivo como una tablet o smartphone, entre otros, seguro que te suena el término GHz o Gigahercio.

Sin embargo, es muy posible que no sepas realmente de qué se trata y para qué sirve, por lo que te lo vamos a explicar para que tengas mucho más claro este concepto, el cual se utiliza con gran frecuencia en ingeniería e informática.

Qué es un GHz o Gigahercio

GHz es la abreviatura de Gigahercio, una medida utilizada como múltiplo del Hercio. Por lo tanto, al hacer uso de GHz, estamos refiriéndonos a 109 millones de Hercios.

Partiendo de ello, hay que saber qué es el Hercio, que es una medida que fue inventada por parte de Heinrich Rudolf Hertz. De su apellido tomó la denominación de la medida. Este fue un físico germano que fue el que descubrió la manera en el que las ondas electromagnéticas eran capaces de de propagarse por el espacio.

Un Hercio es la medida que representa un ciclo por segundo. Un ciclo es la repetición de un suceso en la unidad de tiempo determinada. Es aplicable tanto a las ondas electromagnéticas como sonoras, así como a otro tipo de vibraciones u olas.

Gigahercio en informática

Tras esta primera definición básica, podemos llevarlo al mundo de los ordenadores y la informática en general, que es donde se aplica con una mayor frecuencia, sobre todo actualmente.

Los Hercios se encargan de medir la frecuencia de los chips electrónicos como el procesador. De esta manera, se puede determinar que un Hercio es la cantidad de operaciones que el procesador puede hacer en un segundo. De esta forma, es posible definir la velocidad de un procesador.

El procesador de los componentes electrónicos es el encargado de llevar a cabo diferentes opciones que posteriormente son enviadas en forma de instrucciones por los programas instalados. Cada programa tiene diferentes procesos y tareas, y al mismo tiempo instrucciones que deben ser ejecutadas por parte del procesador.

Así pues, se puede indicar que cuántos más Hercios pueda tener un procesador, más instrucciones y operaciones puede hacer en un segundo, por lo tanto, será más rápido. Comúnmente también se denomina a esta frecuencia como velocidad de reloj.

Un componente electrónico tan solo entiende de amperio y voltajes, así como de señales o no señales. Por este motivo todas las instrucciones se encuentran en ceros y unos. Los procesadores actuales pueden llegar a trabajar en cadenas de muchos ceros (bits), y representan la existencia o no existencia de señales de voltaje. Para el entendimiento de estas, la CPU recurre a las operaciones matemáticas y lógicas, tales como sumas, restas, divisiones, multiplicaciones…

La potencia de un procesador

Un error muy habitual entre los usuarios es recurrir al uso de los Hercios para valorar la potencia de un procesador. Esto se debe a que existe un error en su concepto que esperamos ya haberte resuelto. Los GHz hacen referencia a la velocidad, no a la potencia.

De esta manera, la potencia de un procesador viene determinado por su capacidad para poder ejecutar más carga de trabajo en sus ejecuciones por segundo. En ello influyen diferentes variables como la densidad de los transistores del procesador o los nanómetros de su construcción.

Asimismo es importante tener en cuenta que para que el procesador pueda disfrutar de una mayor potencia, esto dependerá también del software que controle el procesador. Esto se debe a que no todas las instrucciones que se envían al chip se pueden procesar y ejecutar de forma simultánea.

Evolución de los GHz

Al igual que el resto de componentes de un ordenador, la evolución de los microprocesadores con el paso de los años ha sido muy notable, llegando a alcanzarse la barrera de 1 Ghz en el año 1992. Lo hizo de la mano del procesador DEC Alpha, al que posteriormente siguieron Intel y AMD.

Desde entonces ha continuado creciendo hasta poder alcanzar incluso los 5 GHz, además de contar con hasta 32 núcleos en una misma CPU, cuando décadas atrás tan solo contaban con uno. Cada núcleo es capaz, de esta manera, de poder llevar a cabo una mayor cantidad de operaciones por cada ciclo. Esto permite que su capacidad se a mucho mayor.

El número de operaciones por ciclo recibe el nombre de IPC, que es un indicador que nos muestra el rendimiento del procesador. Hay que tener en cuenta que los elementos básicos de una CPU son los núcleos y su frecuencia, si bien el contar con una mayor cantidad de núcleos no siempre implica poder disfrutar de un mayor número de operaciones por ciclo. De hecho, una CPU de 6 núcleos, por ejemplo, puede llegar a ser menos potente que una de 4.

Por lo tanto, la potencia debe ser valorada en su conjunto y, para que sea ideal, en cada ciclo de reloj se debe realizar una instrucción completa, lo que supondría un IPC igual a 1. Existen programas que permiten medir el IPC del procesador.

 

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